
A 31 años de la primera marcha de las Madres de Plaza de Mayo, festejada con la creación del Centro Cultural Nuestros Hijos ubicado en el terreno expropiado a la ESMA, y a 122 años de que el Imperialismo Norteamericano ahorcara en 1886 a los obreros anarquistas bautizados históricamente como “los Mártires de Chicago”: Pies, Fisher, Engel y Pearson, junto a Ligg que murió encarcelado antes de ser ejecutado, y a Fielden y Schwab que fueron condenados a cadena perpetua y luego soltados, puedo vomitar un recuerdo cargado de bacterias y microbios.
La profesora de gráfica de la materia Taller 3 de la carrera de Comunicación de la UBA nos pidió que escribiésemos un texto que contara un recuerdo relacionado a la Feria del Libro e inmediatamente exclamé: “ES AHORA O NUNCA”.
La profesora de gráfica de la materia Taller 3 de la carrera de Comunicación de la UBA nos pidió que escribiésemos un texto que contara un recuerdo relacionado a la Feria del Libro e inmediatamente exclamé: “ES AHORA O NUNCA”.
Sucedió en la 33 edición de la Feria Internacional del Libro que tuvo lugar el año pasado, en el predio de la Sociedad Rural enquistado en la Plaza Italia porteña. El viernes 20 de abril a las 20.30 las heroicas Madres presentaron en la sala Julio Cortázar el libro “Ventana a la Plaza de Mayo”, una compilación hecha por Fabián D´Aloisio y Bruno Nápoli que recopila las contratapas que el militante por los derechos humanos, historiador y periodista Osvaldo Bayer publicase en el periódico de la Asociación de las Madres en el período 1984-2006. Me tocó estar porque quería entrevistar a Bayer para una revista que se proyectaba como resultado de un Taller de escritura periodística que estaba haciendo en un Centro Cultural. Ese día el frío era insoportable: yo me había emponchado a más no poder. Llegué una hora antes y aproveché para recorrer los stands abarrotados de libros muertos de risa ante la mirada impávida de las señoras paquetas de Barrio Norte que llevaban a sus hijos cual paseo de vacación de invierno. Era tal la cantidad de gente que se hacía complicado hacer dos pasos seguidos. Al alcanzar la cápsula donde el Grupo Clarín y La Nación compartían amistosamente el espacio, me detuve ante la puerta para tomar aire y aflojar los pies cuando miré para arriba y leí: MARTÍNEZ DE HOZ. “!!CLARO!!”, cómo no iban a estar juntos si siempre estuvieron.
El “ministro” de Economía de la Última Dictadura militar de la desaparición de personas comandada por Videla, Massera y Agosti, encargado de pergeñar el plan maquiavélico que hundió al país en una profunda crisis, que creó las villas miseria, que fundió la Industria Nacional y dio pie a una deuda externa monumental. Pero no lo hicieron solos. No. Hubo sectores de la sociedad civil que colaboraron para que cometieran las peores atrocidades imaginadas, y fue ahí donde entraron en acción Clarín y La Nación. Intentaron taparlo todo. Intentaron silenciar a aquellos que sabían lo que pasaba y quisieron denunciarlo. A los que con sus libros, películas, obras de teatro mostraron sus crímenes: Rodolfo Walsh, Enrique Raab, Francisco “Paco” Urondo y Haroldo Conti entre otros. 30 Mil DESAPARECIDOS. Osvaldo Bayer sobrevivió pero tuvo que exiliarse y desde Alemania luchó y denunció lo que pasaba en su querido país: Argentina. La memoria, la pelea constante de los militantes del amor, la solidaridad y la libertad, del socialismo y la Revolución trajeron a Osvaldo y las Madres ese día a la Feria, para opacar ese matrimonio consignado entre Martínez de Hoz, Clarín y La Nación. No se entiende como en una Feria del Libro convivieron gente que apañó la quema y prohibición de libros y cultura junto a aquellas que la produjeron, como los libros y películas de Bayer y la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.
El “ministro” de Economía de la Última Dictadura militar de la desaparición de personas comandada por Videla, Massera y Agosti, encargado de pergeñar el plan maquiavélico que hundió al país en una profunda crisis, que creó las villas miseria, que fundió la Industria Nacional y dio pie a una deuda externa monumental. Pero no lo hicieron solos. No. Hubo sectores de la sociedad civil que colaboraron para que cometieran las peores atrocidades imaginadas, y fue ahí donde entraron en acción Clarín y La Nación. Intentaron taparlo todo. Intentaron silenciar a aquellos que sabían lo que pasaba y quisieron denunciarlo. A los que con sus libros, películas, obras de teatro mostraron sus crímenes: Rodolfo Walsh, Enrique Raab, Francisco “Paco” Urondo y Haroldo Conti entre otros. 30 Mil DESAPARECIDOS. Osvaldo Bayer sobrevivió pero tuvo que exiliarse y desde Alemania luchó y denunció lo que pasaba en su querido país: Argentina. La memoria, la pelea constante de los militantes del amor, la solidaridad y la libertad, del socialismo y la Revolución trajeron a Osvaldo y las Madres ese día a la Feria, para opacar ese matrimonio consignado entre Martínez de Hoz, Clarín y La Nación. No se entiende como en una Feria del Libro convivieron gente que apañó la quema y prohibición de libros y cultura junto a aquellas que la produjeron, como los libros y películas de Bayer y la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.
Al hojear el libro presentado por Ellas me reí al leer la proclama que el teniente general Gorleri publicó el 30-04-76 en el diario La Opinión mediante la cual oficializaba la quema de libros: “a fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, etc., se toma la resolución para que con este material se evite continuar engañando a nuestra juventud sobre el verdadero bien que representan nuestros símbolos nacionales, nuestra familia, nuestra iglesia, y en fin, nuestro más tradicional acervo espiritual sintetizado en Dios, Patria y Hogar.”Para contrarrestarlo, las “Ventanas”. Justicia, Ética y Libertad desplegados a lo largo y ancho de 360 páginas. Por eso, a pesar de que Osvaldo no pudo estar por problemas de salud, salí contento y esperanzado de ese encuentro. Me escabullí entre la gente y enfilé para la salida. Llovía. Sin embargo, antes de iniciar el viaje a casa, manotié el libro y me quedé con este párrafo sacado de una de las contratapas, publicada en la edición de agosto de 2004, en la que Bayer debatió con Luis Mattini, ex militante del ERP, acerca de la importancia de eliminar la estatua de Julio A. Roca: “Ese día que lo arrastren al general en su corcel vamos a estar todos los que creen en que debajo del pavimento está la playa y vendrán coros de todo el país que cantarán las músicas más bellas de todas las épocas: la música para los libres, los valientes y los puros del corazón. Aquello de: “Ved en trono a la noble igualdad”. Y allí estarán como siempre, Emiliano Zapata, con su sombrero de anchas alas; el general de hombres libres Augusto César Sandino y el Che, que nos mirará entre las nubes. Véngase Mattini, al monumento a Roca uno de los jueves, véngase, y allí discutiremos, porque nada queremos hacer sin Libertad y sin respeto para los derechos de todos.”
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